HORROR VACUI

.La expresión horror vacui suele emplearse en el estudio de ciertas formas artísticas en las que el pintor no ha dejado ni un solo espacio en blanco: ha ocupado la totalidad de su lienzo. Suele ser traducida esta expresión como terror ante el vacío. Bajo esta concepción, el arte no debe dejar lugar a la ausencia. Elijo comenzar este artículo con esta referencia somera a la pintura barroca y le agrego la frase de un amigo: “la realidad te abofetea seguido”. La realidad suele abofetearnos con ausencias, con faltas. En el lugar en que solía haber una cara, una voz, un sitio ocupado, hoy hay una pregunta: ¿dónde? Ese dónde es un manchón blanco de vacío. Hace 18 años, en una noche seguramente fría como ésta en que yo escribo, un pibe de un pueblo neuquino –un pibe humilde que había venido a estudiar a la universidad, que había venido con esfuerzo, que vivía en una residencia universitaria- entró al boliche Las Palmas y no volvió a saberse nada de él. Como si hubiera entrado una persona, con rostro, con nombre –Sergio Ávalos-, con un número de legajo universitario y hubiera salido un dónde. Alrededor de su desaparición se tejieron miles de teorías. Ninguna de ellas pudo responder a esta descarnada pregunta: ¿dónde? La policía –siempre sospechosa, y con justa razón- no respondió; el gobernador de entonces, Sobisch …no respondió; el vicegobernador de entonces, Sapag –ex-gobernador de esta provincia-, no respondió; la rectora de la Universidad en ese entonces, Ana Pechen –ex-vicegobernadora de Sapag- no respondió.

Los días posteriores a la desaparición de Sergio, entre marchas multitudinarias en las que habíamos confluido estudiantes y docentes en lucha, alguien puso en un pasillo de la universidad una silla azul con un cartelito que preguntaba ¿dónde está Sergio? En esta silla pienso ahora que reseño una crónica sobre el vacío que tiene a Sergio Ávalos como motivo central, porque la silla vacía no es la ausencia de algo que nunca estuvo; es la falta de algo arrebatado. Es como cuando se arranca un árbol: el árbol deja de estar, pero el agujero en la tierra denuncia que allí hubo algo. Alguien dijo una vez que “cuando se arrancan las raíces, queda lo arrancado”. El dónde de los que preguntamos es esa oquedad que denuncia. Un albañil declara contra un represor y al tiempo hay un dónde; a un pibe lo entran a una comisaría y enseguida brota un dónde; hubo treinta mil dóndes antes, y siguen habiéndolos. Y sigue habiendo dóndes porque a la impunidad no se le ganó ninguna década. Y siguen habiendo dóndes porque, a pesar de todo, hay quienes preguntamos, a los gritos a veces, con llanto otras, porque no queremos ver nuestra vida abofeteada de ausencia, poblada del vacío de lo que nos arrancan.¿Dónde está Sergio Ávalos? ¿Dónde está Julio López? ¿Dónde están todos los que estuvieron y siguen no estando?-

Seba Alegre Viento del Sur-

(publicado originalmente hace un par de años)

Aparición Con Vida De Sergio Ávalos

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