“El pueblo Mapuce, una nación”, una máquina de guerra contra el complejo Estatal/ historiográfico.

Puñado de sinécdoques, altivas y rancias, conservadas en el formol imbatible del sentido común, con las que, alguna vez, nos hemos tropezado: los mapuches son chilenos; el terrorismo mapuche; los mapuches son vagos; Roca nos hizo un favor: andaríamos con pluma y arco todavía – que su imaginación audioperceptiva, por favor, agregue el tono, los gestos, del zombi homosocial promedio que las profiere. En tal sentido, Silvio Winderbaum y Hugo Álvarez, entregan un libro urgente, necesario. Un libro que cepilla a contrapelo (imagen Benjaminiana por excelencia) el ficticio sustantivo colectivo singular deLa Historia oficial, que el sigo XIX diseñó y su sucedáneo esparció, no solo desde los aparatos ideológicos del Estado, sino fundamentalmente a través de su onda de memoria, tanto más elástica cuanto más sólida es la sociedad que funciona como su medio de propagación.  

Este libro, objeto híbrido, donde se amalgaman el formato atlas, la revista, la página web, propone un recorrido histórico, cultural, político, es decir, el modo de estar juntos de esta nación sin Estado, pueblo que lleva adelante luchas y conflictos contemporáneos (que se retrotraen a más de cinco siglos) en torno al territorio, sus recursos y, sobre todo, por su identidad cultural. Uno, entre otros, de los grandes puntos a resaltar de este libro, es que desbarata, a tiro de rigor epistemológico, el doble postulado etnográfico, y por eso mismo antropológico, con que el Estado blanco, cristiano y burgués ha reducido la complejidad inmanente de los pueblos que subordina, asesina o segrega. Diversidad y complejidad del Nosotros; uniformidad y simplicidad en los Otros. Homogenización y continuidad histórica de ese gran otro, “los indios”, siempre iguales a sí mismos.

El otro elemento central a resaltar es el tratamiento de las fuentes – entrevistas, documentos, actas- que hacen del libro un verdadero prodigio de polifonía, que matiza el trazo grueso con que, estereotipadamente, se retrata al pueblo Mapuce.  Por otro lado, no menos importante, se plasma la potencia vital de sus valores, y sus modos de existencia, así como los pensamientos que este pueblo posee, y del cual es urgente pensar con y desde su fuerza: única, compleja. La relación con la naturaleza, en las antípodas del extractivismo del capital, así como los modos de pensar los conflictos al interior de los grupos, la circulación de la palabra y el saber, entre otros, son devenires posibles del que este libro es una condición de posibilidad.

Gonza Starota.

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