Virginia Bolten, la voz revolucionaria del 1° de mayo.

“Nos encontramos en la calle Rioja entre Libertad y Progreso”. Anarquistas y socialistas de Rosario sabían lo que eso significaba en el siglo XIX: una reunión en el Café La Bastilla, donde funcionaba un ateneo de internacionalistas franceses, italianos, alemanes, austríacos y españoles agrupados bajo la denominada “Asamblea Internacional de Rosario”. En ese lugar dijeron basta. Basta de jornadas laborales de más de diez horas, basta de salarios bajos, basta de viviendas indignas. Allí también decidieron quiénes serían sus representantes en el acto del 1° de mayo de 1890: Rómulo Ovidi y Virginia Bolten. ¿Desde cuándo y cómo podía ser que una mujer tuviera la palabra rugiente en una concentración obrera?

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