Un nuevo punto de vista para la Ruta de dirección única.

Genealogía de un Gremio, anagrama de una resistencia, viaje por la historia a través de las imágenes que este documental nos propone, es decir, invención de un nuevo universo de referencia para pensar esta institución. Reconstrucción de un origen pero también y, fundamentalmente, el entramado de fuerzas y conflictos que configuraron esas “formaciones de resistencia”.
El film se ancla sobre el recorrido histórico sociológico que Ariel Petruccelli traza en su libro Docentes y Piqueteros, pero alumbra otras zonas o nudos de problemas, y quizá llena de sentidos esa sintaxis que el libro enuncia. Por que antes que nada, o más allá de ese lugar de utopía que muchos migrantes asignaron a lo que seria luego su lugar de residencia para vivir y realizar sus deseos y expectativas, Neuquén es una red de trayectorias, de rutas, puentes, calles y avenidas por donde circula “la Riqueza”, la mercancía- Recursos naturales.
Todo el tiempo vemos eso, no solo la cámara por la ruta entrando a los pueblos del interior (con la radio, vía de comunicación o contra información), sino cuerpos tomando la calle, la ruta, interrumpiendo el desfile de un acto; es decir, como se convierten esos actores sociales, ya sea docentes, el párroco de una Iglesia, las comunidades de los pueblos originarios, en Motor, vale decir, en productores de velocidad. Esos migrantes, que se asentaron, pusieron en práctica la organización Gremial de un primer transporte en común, consientes del carácter cinético de su acción. Todo el problema de la legalidad, de la herramienta de protesta gira alrededor de ello; la gran discusión es Estación/Circulación. En el documental, en sus imágenes, y sobre todo en su montaje vemos que la Política en Neuquén es una caja de Velocidades, su especificidad.
Si el partido gobernante; el MPN, lleva más de medio de siglo en el poder, también la película pone en tensión todo el nivel simbólico como campo de batalla, las imágenes desde las cuales el poder se construye y se reconstruye en sus etiquetas , en su teatralidad. Hay un momento en la película en que el escudo de la localidad de Loncopue es usado como marco cultural para llevar adelante el emprendimiento de Minería a cielo abierto. Hay todo una analítica de la imagen, tener esas imágenes, contar con ellas es importante; crear ese nuevo universo de referencia contra y más allá del poder. Por que si entre nosotros y la historia lo que hay son capas múltiples de imágenes, sobre todo desde el siglo XX, entonces pensar la historia es pensar las imágenes; las imágenes que la registran, la documentan, la representan. Tal vez podríamos hacer nuestra una máxima de Roland Barthes, que decía que la historia es histérica, porque solo existe cuando se la mira. Y lo importante es saber quién la mira. ¿Con que instrumentos del mirar? ¿Por qué y para qué?
Cómo esa imagen del poder político, producida desde el poder, tiende a museificarse, a autoembalsamarse y sin embargo perpetuarse. Cómo es la historia, que es su enemigo, la fuerza que le recuerda al poder que no vivirá para siempre. Si el cine es el dispositivo, el arte que registra el movimiento, o un tipo de movimiento, la aceleración urbana, el documental tiene la gran maestría de conectar planos histriónicos con planos de reposo, de diálogo, uno siente que los distintos momentos muestran esa paradójica instancia, porque si lo que primero produce el trabajo es el cuerpo del trabajador, lo que produce la resistencia es la circulación, que como sabemos no es admitida, porque corta esos flujos de recursos-materia-dinero. Ocupa su lugar, entra en un doble plano, de corte y visibilidad. Muestra el “entre reflexivo” que se construye al interior del Gremio. Por que otra cosa, como si el documental se contaminara de la materia o los materiales que registra-recordemos que hay largometrajes que son de los mismos actores de la protesta- es la impureza que marca al gremio. Si por impuro decimos prácticas que no se reducen a defender los intereses de un sector de trabajadores, sino un haz de prácticas que dialogan con el afuera, el documental muestra así no solo el elemento cosmopolita de sus integrantes sino las distintas conexiones con otros actores y/o protesta. Porque piqueteros devenimos.

Gonzalo Marrón.

 

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