Santiago.

Autor: Mar Korol

222DSCN4016Un 1 de Agosto gendarmeria entro en el Pu Lof en Resistencia Cushamen, territorio Mapuche, para reprimir nuevamente al pueblo que resiste ante la avanzada capitalista.
Santiago Maldonado, un hippie artesano que laburaba en la feria del Bolson llegó a la comunidad para solidarizarse con la causa que lo convocó a poner el cuerpo, a renunciar a su zona de confort, a renunciar a sus privilegios de pibe blanco. Desde ese dia lo buscan los familiares, los amigos y un pais entero al grito de “¿Dónde está Santiago Maldonado?”

A partir de ese momento el Estado nos abrió nuevamente la herida de nuestro continente que seguia latiendo y habiamos podido coser con lucha, con memoria, con acuerpamiento.
Volvieron a aleccionarnos dándonos este curel mensaje de adoctrinamiento: ante nuestra solidaridad con los pueblos que resisten para que no les quiten sus tierras para grandes negocios y explotación de la Patagonia, nos van a responder con represión, con muerte, con el viejo espanto que nos deja detenidos en el tiempo, flotando en el aire. Ellos jugando con las subjetividades nos dejan balanzeandonos. El desaparecido esta en el aire, esta el viento, esta en el río, esta en las calles, esta en el cosmos, en todas partes. La desaparición no aparece en nuestras mentes. No es. Pero el cuerpo que apareció en el río si era, si es. Ahí lo tienen, esto nos devolvieron, esta sensación.
Alerta Territorio nació en las tierras de la Patagonia rebelde, en el territorio del Bolsón, poco despues de otra represión en Pu Lof Cushamen. Nació entrevistando a lxs vecinxs de La Comarca que pusieron el cuerpo tanto en esa represión como en la defenza de su territorio conta el loteo en Pampa de Luden. Siempre decimos que nuestra lucha en el sur no terminó. La tuya tampoco. Ahora se multiplica. En este momento llamamos a todo el territorio de América Latina a estar alerta, porque sin vos, Santiago, no existe el nunca más.
Hoy me cuesta escribir y decir tu nombre, Santiago. Me cuesta escribir sobre tu desaparición forzada. Me cuesta escribir sobre la crueldad de quienes dejaron tu cuerpo en el río. Un cuerpo en el río que no puedo dejar de imaginarlo en el puesto de la feria del Bolsón, sonriendo.
Hoy realmente no me sale escribir correctamente. No puedo dejar caer las palabras por desasosiego, a fuerza de que, es como si presionara para que salgan, como tirando de la cinta que se metió adentro del hueco de la campera. Quizá pueda encontrar las palabras justas flotando en el viento, al costado de un río, cortando la ruta, plantando semillas de esperanzas, cosechando recuerdos de quienes te vieron sonreir para no ver mas la cara de los responsables, Santiago.
Estas palabras no quieren ser una carta para vos, ni una para tu familia. Estas palabras no creo que logren interpelar. Estas palabras me reclaman a mi… ¿Que hacía yo mientras gendarmeria entraba al Pu lof? Quizá miraba las fotos de mis pasos por el Sur, quizá pensaba en mi deseo fuerte de volver. Y vos era ese hermano que iba por la ruta mientras yo soñaba.
Santiago, no se que decirte, te escribo porque me toca escribir, porque tengo el derecho a decir y la obligación a hacerte saber que me duele tu ausencia y me moviliza como 30.000 fuegos corriendome por todo el cuerpo, y me paraliza como una bala que quedo en el aire y no logró alcanzar su objetivo. Santiago, vos sos esa bala que quedó en el aire, la bala que vuelve para alcanzar su objetivo… impactar en los pechos de quienes ordenaron tu desaparición.
La primera pregunta que me surgió es ¿Como Santiago podría ser el objetivo de alguien? Que pregunta idiota. Nose, quizá sos el objetivo de quiénes el estomago les gruñe cuando esuchan la palabra, esa palabra, solidaridad, de quiénes quieren robarse la tierra para volver a ella con el ajedrés ganado y una valija llena de muerte y de cuentas.
Santiago cuando nos dieron la noticia del cuerpo en el río el cielo lloro la furia de quiénes sufrimos tu muerte, y hoy, dos dias despues, llora el duelo de quiénes nos hierve la sangre al decir tu nombre, Santiago.
Hoy miro con desconfianza en las calles, a quienes no te sufren como nosotrxs te sufrimos, con la desconfianza de tu familia vigilando tu cuepro toda la noche, y con el espanto, el espanto de tu destino.
Santiago estas palabras no puedo pensarlas con claridad, no quieren ser un monólogo de mi molestia, ni un reclamo (o tal vez si) ni un abrazo y compromiso con tu gente (aunque eso quisiera yo) ni un repudio a tu asesinato (estas no pueden ser mis palabras de repudio) ni una carta para vos, esta no puede ser una carta para vos Santiago.
Martina 20.10.2017 
Mar Korol

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>