Raúl González Tuñón

Un día como hoy, el 14 de agosto pero del año 1974 partía de este mundo Raúl Gonzalez, el que le puso gatillo a la luna para fusilar al mundo y que todo cambie de un vez. Tuñón fue de algún modo “padrino” (recupero aquí el sentido que le dieron los formalismos rusos en literatura) de figuras que hoy se pueden escuchar con mayor frecuencia, como Francisco “Paco” Urondo, y el mucho más reconocido aún, Juan Gelman, quien tituló a su primer libro –prologado y presentado por Tuñón en 1956– “Violín y otras cuestiones”; nombre que remite de manera directa a “El violín del diablo”, primer libro del propio Tuñón, publicado en 1926…. escribe Mariano Pacheco ✍️

Apuntes para una biografía
El menor de siete hijos de una pareja de españoles radicada en Argentina a fines del siglo XIX, Raúl González Tuñón nació en Buenos Aires el 29 de marzo de 1905.
En 1918 ingresa al Nacional de Buenos Aires, pero abandona antes de terminar sus estudios y se dedica a transitar la bohemia literaria. En 1924 viaja a Santa Fe, trabaja en una zapatería y recorre los bares del puerto, en donde conoce a Berner Lang, que cantaba canciones de posguerra en un instrumento casero fabricado con una lata que lleva cuerdas atadas (de allí surge el título de su primer libro, El violín del diablo, que empieza a escribir en 1922, termina en 1924 y publica en 1926, luego de ganar el año anterior el Premio Gleizer). Durante la década del 20 publica poemas en Caras y Caretas y revista Inicial, se incorpora a Proa, que dirige Ricardo Güiraldes (quien supo decir de él que, “herido de todos los dolores, no ha desaprendido el reír con optimismo y la infinita facultad de amar de sus versos”) y se vincula a la revista Martín Fierro, que integran –entre otros– Jorge Luis Borges y Oliverio Girondo; mientras tanto, sostiene relaciones con los escritores sociales del Grupo Boedo, situación que llevó a los jóvenes investigadores Emiliano Cadiano y Lucas Peralta a caracterizar a Tuñón como el “más bodeista de los martinfierristas”.
En 1926 ingresa al emblemático Crítica diario que además de renovar la tipografía y el tipo de fotografía del periodismo argentino, fue capaz de relevar el mundo popular. Esta publicación, supo incorporar escritores a su redacción. De allí que Raúl compartiera aquellos días junto a Roberto Arlt, y su hermano Enrique.
En 1928 Tuñón gana el premio Municipal de Poesía con su libro Miércoles de ceniza. Con el dinero obtenido en el premio realiza su viaje a Europa. De allí –sobre todo de su estadía parisina– surgen algunos de sus poemas fundamentales, que serán publicados en 1930 bajo el título “La calle del agujero en la media”.
En 1931 viaja a Brasil y escribe crónicas de la revolución constitucionalista que llevará a Getulio Vargas al poder en 1932, año en el que Raúl trabaja como cronista cubriendo la “Guerra del Chaco” (conflicto entre Bolivia y Paraguay que duró hasta 1935).
En 1933 funda “Contra, la revista de los franco tiradores”, que tiene la efímera vida de cinco números, pero de vital importancia para la cultura de izquierdas de nuestro país, puesto que allí Tuñón publicó su explosivo poema titulado “Brigadas de choque”, por la cual es procesado por el gobierno de Justo, y condenado a dos años de prisión. El texto que entre otros versos sostiene una diatriba contra la burguesía (“Contra la democracia burguesa/ Contra la demagogia burguesa/ contra la pedagogía burguesa/ contra la academia burguesa/ contra/ contra/ contra el fascismo, superexpresión/ del capitalismo desesperado”) fue avalado por gran parte de sus contemporáneos, compañeros de ruta como el español Federico García Lorca y el chileno Pablo Neruda firmaran una declaración en su apoyo, así como personalidades de la talla de André Gide, Waldo Frank, André Malraux o Tristán Tzara se manifestaran “en nombre de la dignidad del pensamiento y la libertad de expresión” al enterarse de lo sucedido.
En 1934 Tuñón se afilia al Partido Comunista y al año siguiente se casa con Amparo Mon, también periodista de Crítica, con viaja a España y luego a Francia. Allí conoce a Neruda y participa (en París), del 1° Congreso de Escritores Antifascistas, al que asisten el pintor Pablo Picasso y el dramaturgo e intelectual marxista Bertolt Brecht. También en 1934 publica el libro Todos Bailan, donde aparece su personaje/alter ego “Juancito caminador”
En 1936 publica La rosa blindada y en 1937 viaja por tercera vez a España, en plena guerra civil. Corresponsal argentino en España, escribe una serie de textos que luego serán publicados bajo el título de La muerte en Madrid, Las puertas del fuego y 8 documentos hoy. Derrotada la República en España y con el avance del nazi-fascismo en Italia y Alemania, Tuñón parte hacia Chile, donde funda la Alianza de Intelectuales de Chile, junto a Neruda. Allí se radica (donde funda el diario El siglo), tras la muerte de su compañera Amparo, en 1940. Dos años después, en 1942, también muere su hermano Enrique. Dos pérdidas fundamentales en la vida de Tuñón. En Chile publicará los libros Himno de Pólvora y Nuevos poemas de Juancito Caminador. También Primer Canto Argentino, editado por el Comité de Residentes Argentinos Pro Libertad de los Presos Políticos
En 1945 regresa a Buenos Aires, pero vuelve rápidamente a Chile, luego de haber estado en la ciudad el 17 de octubre y ver el ascenso del peronismo, al que caracterizó con las mismas lentes que el partido al que pertenecía (y casi toda la izquierda), como un fenómeno de inspiración fascista (en 1974, cuando conversa con Horacio Salas, Tuñón reitera sus posiciones de entonces. Ante la pregunta de Salas, que le dice si no es “un tanto gorila” su respuesta, Raúl hace una diferenciación entre líder y “masa peronista”, pero no deja de mirar con antipatías al fenómeno que terminó siendo el más importante de la historia política nacional).
En 1948 Tuñón regresa a la Argentina e ingresa a trabajar al diario Clarín, donde permaneció hasta 1970, cuando se jubiló. En esos años finales de la década del cuarenta comenzó una relación con Irma Falcón, vínculo del que nace su hija Aurora.
En los cincuenta, en cambio, su vida amorosa pasó por su vínculo con Nélida Rodríguez Márquez, con quien tiene a Adolfo Enrique, su segundo hijo. En 1954 viaja a URSS, China, Checoslovaquia y tras su regreso a la Argentina publica Todos los hombres son hermanos.
En 1957 publica su emblemático poema “La luna con gatillo”, pero también, su libro A la sombra de los barrios amados.
En los sesenta Tuñón se convertirá en “el padrino” de la emergente generación de intelectuales de la nueva izquierda, que en una de sus fracciones fundará el emblemático proyecto editorial “La rosa blindada”, donde se publicaron los textos políticos y culturales más emblemáticos de aquellos años; experiencia en torno a la que se reunieron poetas, periodistas, pintores, músicos e intelectuales.
En 1963 Tuñón fue jurado del concurso de Casa de las Américas, en Cuba. Continuó construyendo su obra poética hasta su muerte, ocurrida el 14 de agosto de 1974.

fuente: https://profanaspalabras.blogspot.com/

Poema que compuso Juancito Caminador para la supuesta muerte de Juancito Caminador
Juancito Caminador…
Murió en un lejano puerto
el prestidigitador.
Poca cosa deja el muerto.
Terminada su función
-canción, paloma y baraja-
todo cabe en una caja.
Todo, menos la canción.
Ponle luto a la pianola,
al conejito, a la estrella,
al barquito, a la botella,
al botellón, a la bola.
Música de barracón
-canción, baraja y paloma-
flor de campo sin aroma.
Todo, menos la canción.
Ponle luto a la veleta,
al gallo, al reloj de cuco,
al fonógrafo, al trabuco,
al vaso y a la carpeta.
Su prestidigitación
-canción, paloma y baraja-
el tiempo humilla y ultraja.
Todo, menos la canción.
Mucha muerte a poca vida,
¡que lo entierre de una vez
la Reina del Ajedrez
y un poeta lo despida!
Truco mágico, ilusión
-canción, baraja y paloma-
que todo en broma se toma.
Todo, menos la canción.

*El poeta murió al amanecer

Sin un céntimo, solo, tal como vino al mundo,
murió al fin en la plaza frente a la inquieta feria.
Velaron el cadáver del dulce vagabundo
dos musas: la esperanza y la miseria.
Fue un poeta completo de su vida y su obra,
escribió versos casi celestes, casi mágicos,
de invención verdadera
y como hombre de su tiempo que era
también ardientes cantos y poemas civiles
de esquinas y banderas.
Algunos, los más viejos, lo negaron de entrada.
Algunos, los más jóvenes, lo negaron después.
Hoy irán a su entierro cuatro buenos amigos,
los parroquianos del Café,
los artistas del circo ambulante,
unos cuantos obreros,
un antiguo editor,
una hermosa mujer
y mañana, mañana,
florecerá la tierra que caiga sobre él.
Deja muy pocas cosas, libros, un Heine, un Whitman,
un Quevedo, un Darío, un Rimbaud, un Baudelaire,
un Schiller, un Bertrand, un Becquer, un Machado,
versos de un ser querido que se fue antes que él,
muchas cuentas impagas, un mapa, una veleta
y una antigua fragata dentro de una botella.
Los que le vieron dicen que murió como un niño.
Para él fue la muerte como el último asombro:
tenía una estrella muerta sobre el pecho vencido,
y un pájaro en el hombro.
*De pronto entró la libertad (fragmento)

I
De pronto entró la Libertad.
La Libertad no tiene nombre,
no tiene estatua ni parientes.
La Libertad es feroz.
La Libertad es delicada.
La Libertad es simplemente
la Libertad.
Ella se alimenta de muertos.
Los Héroes cayeron por Ella.
Sin angustia no hay Libertad,
sin alegría tampoco.
Entre ambas la Libertad
es el armonioso equilibrio.
Nosotros tenemos vergüenza,
la Libertad no la tiene,
la Libertad anda desnuda.
(Y el señor Jesucristo dijo
que el reino de Dios vendrá
cuando andemos de nuevo desnudos
y no tengamos vergüenza.)
Hermanos, nosotros sabemos,
pero la Libertad no sabe.
Raúl González Tuñón escribió, también, varias obras de teatro: El descosido, La cueva caliente y Dan tres vueltas y luego se van, en colaboración con el poeta Nicolás Olivari.

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