Los sujetos

Autor: Seba Alegre
21208701_10212154661920887_1128839160_nSoy profesor de lengua. A veces también “enseño” literatura. Como si a esa tarea que a duras penas ejerzo pudiera caberle ese verbo tan rimbombante: “enseñar”. El Ministro de Educación de este país dice que los que “hablamos” de temas incómodos sufrimos de “enanismo intelectual”. No podemos hablar de desaparecidos, nos dicen. ¿Podría yo “enseñar” a Haroldo Conti obviando su condición de desaparecido? ¿Diría yo que Walsh fue Walsh solo hasta que escribió Operación Masacre? No podría desconocer su condición de desaparecido. La condición del autor también es contenido pertinente para la asignatura. No hay textos sin contextos; no hay textos sin sujetos. Desde la perspectiva de autor, hay sujeto; las y los lectores somos sujetos de un proceso lleno de otros sujetos. El Ministro debería apostar más fuerte y eliminar la enseñanza de la Literatura en la escuela. Así como han dicho que la Historia Medieval era solo un excusa para el goce hedonista de los medievalistas, podría aducir el Ministro que la Literatura tiende al puro onanismo que traba el desarrollo de las fuerzas productivas de nuestra Patria Occidental y Cristiana. Pero dejenme aunque sea seguir enseñando la lengua, esa tan hermosa lengua, civilizatoria, herencia de la colonia, ajena a la barbarie terrorista que hoy pone en vilo a las señoras y a los señores de bien.

Me comprometeré a enseñar lengua y nada más. Podré “enseñar” sintaxis, por ejemplo. Esa disciplina con la que aburrimos a diario a nuestros estudiantes. Si el ministro quiere, le digo cómo enseño yo la sintaxis. Le digo que tenemos que atravezar un primer escollo: la lengua -como la literatura- tambien tiene sujeto. Y ese sujeto suele ser un tanto complicado, porque expresa varias cosas. Lo que le pediría al Ministro es que me deje usar ejemplos que permitan eximirnos de la zoncera de “MI MAMÁ ME MIMA”. Ponga atención señor Ministro, porque el tema es complejo y hay varias formas de determinar el sujeto de una oración de nuestra querida lengua española. Veamos. La gramática con la que nos “adoctrinaron” en nuestros primeros pasos por la escuela nos decía que “el sujeto corresponde a aquella parte de la oración que contiene a una persona, entidad o fuerza paranormal -lo último es agregado mío- que lleva a cabo una acción, que se expresa en el verbo”
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Ejemplo: Mauricio envió sus dólares al exterior
En esa oración no hay dudas de que el sujeto es Mauricio. Y coincide con la definición escolar de sujeto. Mauricio es quien causa la acción expresada en el verbo. Los dólares , por su parte, son aquellas entidades -verdes y deseables- que resultan afectadas directamente por la acción expresada en el verbo. No causan la acción de manera voluntaria, al menos en la gramática. Otras consideraciones las dejo a criterio de mis compañeros que dan Contabilidad. En todo caso, el sujeto es obligatorio, digamos para no complicarnos. Pero suele haber la posibilidad -los diarios la conocen- de no hacer quedar tan mal a Mauricio. Para eso existe la voz pasiva.
Ejemplo: Los dólares fueron enviados al exterior (por Mauricio)
Aquí Mauricio ya no es el sujeto. Parece como si la oración hubiera entrado en la galera del Mago Sin Dientes y por arte de magia el sujeto fueran ahora los dólares. La voz pasiva se llama así justamente porque la función sintáctica de sujeto es llevada a cabo por un elemento “paciente” respecto de la acción del verbo. En tanto, el “agente” que causa la acción aparece al final y puede prescindirse de él. A veces, el sujeto es solamente una pobre y limitada función sintáctica a la que se le achacan poderes plenipotenciarios. Junio de 2002. Kosteky y Santillán. Represión. En tanto, el diario Clarin titulaba: La crisis causó dos nuevos muertos. Aquí no hay voz pasiva. La crisis es el sujeto. Y es, al menos desde el rol de “agente”, quien causa la acción de “causar dos muertos”. Pero las crisis no tiran de ningún gatillo. Parece que el verdadero “adoctrinamiento” sintáctico es el que llevan a cabo aquellos que pretender esconder en la gramática a los responsables de las acciones.
Por eso es que yo quiero enseñar Lengua. Porque no es lo mismo decir “Un joven se encuentra extraviado” (Si diera literatura podría enseñer el oxímoron que hay en el término “se encuentra desaparecido) que decir las cosas como deben decirse: La Gendarmería desapareció a Santiago Maldonado.
SEba Ale-Viento del Sur-

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