La chispa y la pradera.

Autor: Ariel Petruccelli.

webDSCN4776Hace 21 años en la comarca petrolera hubo “pueblada”, hubo rebeldía y lucha de un pueblo que resistía en la calle las políticas neoliberales. Recordamos esos momentos históricos de la historia reciente en Neuquén con este texto de Ariel Petruccelli.

El domingo 23 es día de tensa calma. Los cortes de ruta no dan muestra de debilidad. Sapag manifiesta su disposición a dialogar, pero sólo con una delegación que viaje a Neuquén. El obispo Agustín Radrizzani celebra una misa en Cutral Có y respalda la pueblada. Mientras tanto, la jueza federal Margarita Gudiño de Argüelles toma cartas en el asunto, al tiempo que crecen los rumores de un eventual desalojo violento a cargo de fuerzas de gendarmería. Los piqueteros se preparan para resistir, mientras permanecen firmes en su posición: ¡Que venga Sapag!

El lunes 24 es un día de angustia y agitación. No se ha abierto ninguna vía de negociación con el gobierno, y los tiempos se acortan. La jueza ya ha redactado la orden de desalojo y solicitado al ministro del interior, Carlos Corach, el envío de los gendarmes. Una multitudinaria asamblea tiene lugar en la Torre. Algunos –entre los que se contaban ambos intendentes– opinan que hay que enviar una delegación a la capital para negociar. Otros se mantienen firmes en el reclamo de que Sapag negocie en Cutral Có. La asamblea no toma ninguna decisión.

El martes 25 es el día clave. A las ocho y cuarto llegan la jueza y los gendarmes al primer piquete. Son 400 hombres con 33 vehículos, un carro hidrante y seis perros. La noticia de la llegada de las tropas se expande por las ciudades a toda velocidad, y espontáneamente miles de personas comienzan a concentrarse en la Torre. El testimonio de una vieja pobladora lo dice todo: “Empezando del gobernador y toda su comitiva, ¿cómo todos no se pudieron interesar antes de que pasara esto? Antes se tendrían que interesar, porque la gente hace mucho que tiene hambre y no tiene trabajo. Así que eso me dolió en el alma, con todas las palabras que decían en el televisor a mí se me caían las lágrimas, y yo iba corriendo hasta la torre…”

Los gendarmes pasan la primer barricada sin encontrar resistencia: los cuarenta y siete piqueteros que la defendían se repliegan al verse abrumadoramente sobrepasados en número. Las fuerzas represivas, sin embargo, se topan con los primeros signos de malos augurios: el carro hidrante queda inutilizado por una hora larga, a causa de un alambre de púas que se le enroscó en el diferencial. Para su sorpresa, además, lo que tienen en frente es una verdadera multitud que incluye a casi todos los segmentos y clases sociales, y no meramente –como esperaban– una turba de desocupados zaparrastrosos. “Che, esto no es joda, acá hay gente bien vestida”, exclamó un gendarme.[12] Mientras tanto, en la Torre se discutía ansiosa y acaloradamente las acciones a seguir. Cuando las tropas finalmente se aproximan, comienza la refriega: un numeroso grupo de piqueteros enfrenta a piedrazos a los gendarmes que avanzan arrojando agua y gases. Eran las 10 de la mañana…juezaDSCN4789

Capítulo II La chispa y la pradera

Docentes y Piqueteros (De la huelga de aten a la pueblada de Cutral Có. Ediciones El Cielo Por Asalto-El Fracaso. 2005

(arpetrus@gmail.com)

PDF DOCENTES Y PIQUETEROS_CAPi II

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