Genocidio indígena en tres actos

2. Un diario de Buenos Aires titula una nota sobre el preocupante nivel de indígenas “quom” infectados con Covid 19 en las afueras de Resistencia. Primero, no existe el Pueblo “Quom”, es Qom. Para que un título salga, no pasa solo por quien escribe la nota: ahí hay una larga cadena de desconocimiento y maltrato.

En la nota básicamente, arguyen que “el hermetismo de los habitantes potencia las dificultades para contener los expansión del Covid”. Claro, la culpa es del Pueblo Qom, por herméticos. Hablan de “endogamia” y que es difícil “lidiar con esa idiosincrasia”. “Si no fuera por los indicadores que salen de los barrios, en Resistencia estaríamos bien”, dice un funcionario y deja en evidencia que en su sueño racista existe un mundo sin indígenas.

3.- Hoy me entero de otra niña indígena que fue forzada a ser madre. La violaron y no tuvo acceso a una interrupción legal del embarazo. Estallo de bronca. Imagino a una niña con una beba en brazos. Pienso que una parte de los feminismos ha podido gritar “No nos callamos más”, pero de la práctica del “chineo” y del abuso sistemático que sufren niñas y mujeres indígenas es algo de lo que todavía no se habla demasiado.

Represión, discursos estigmatizantes, desconocimiento de las naciones y territorios indígenas, falta de acceso a derechos.

El genocidio indígena se actualiza constantemente y, aún en pandemia, goza de muy buena salud.

por Luciana Mignoli

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