“Esto no es un enfrentamiento: esto es una cacería”

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El jueves pasado, 23 de noviembre, la represión volvió a mostrar su cara más feroz. La zona de Relmu Lafken (Lago Mascardi, Río Negro) se militarizó con un exceso de efectivos de diferentes fuerzas que, bajo la orden del juez federal Villanueva, fueron a “desalojar” a la comunidad Lafken Winkul Mapu.

Las noticias nos fueron llegando a cuenta gotas y nos encontró reunidos en la Jornada Genocidio Indígena en Argentina que esta Red de Investigadorxs en Genocidio y Política Indígena estaba llevando adelante en el Centro Cultural Paco Urondo.

El clima de la jornada ya era otro. La cuerda continuó tensa con nueva información. Más represión y violencia. Mujeres precintadas, niñxs detenidos, jóvenes escapando a los cerros, balas a discreción, destrucción de casas… Marginar a los marginados. Dejarlos solos. Aislar los cuerpos. Tabicar la información.

Dos días más tarde, y mientras se despedía a Santiago Maldonado en su pueblo natal, nos llegaron nuevas y peores noticias: las balas volvían a silbar. Y eran balas de plomo. El Terrorismo de Estado se corporizó en balas en manos de fuerzas federales que, cortando rutas, buscaban evitar testigos.

Ayer (sábado 25) nos llegó la noticia: heridos con balas de plomo. Un asesinado: Rafael Nahuel, de 22 años; otros dos jóvenes también con balas en sus cuerpos. Hoy (domingo 26) la incertidumbre se torna oscura.

La represión no terminó y muchos mapuche continúan escapando de las fuerzas represivas. Dos jóvenes mapuche que fueron testigos del fusilamiento siguen detenidos e incomunicados. Se desconoce el paradero de otros y el cerco mediático se tensa más.

¿Qué dirá la ministra Bullrich? ¿Y Pablo Nocetti? ¿Qué dirá el presidente Macri? ¿y qué dirán todos aquellos que negaron la responsabilidad del estado en la desaparición y asesinato de Santiago?

Ser mapuche, ser joven y luchar por el territorio son hoy atributos que, a los ojos de este Estado, te hacen merecedor de una bala.

Las cosas por su nombre. Esto no es un enfrentamiento como dicen los medios: esto es una “cacería”, se sale a cazar indígenas como a animales. Esto no es un accidente trágico; lo que sucedió fue buscado.

Entonces esto es, lisa y llanamente, represión estatal, Terrorismo de Estado, lamentablemente avaladas por parte importante de nuestra sociedad.

Hoy muchos medios vuelven a cargar las tintas en los “destrozos” en Bariloche, en Buenos Aires. Hablarán de “choque”, “enfrentamiento” y “mapuches armados” que irónicamente mueren baleados por la espalda. Sabrán que esa tinta es roja. Que esa tinta tiene sangre.

No seamos indiferentes. Porque la indiferencia es complicidad.

REPUDIO ABSOLUTO A LA MILITARIZACIÓN DE LA COMARCA ANDINA

BASTA DE REPRESIÓN A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

#RafaelNahuel #SantiagoMaldonado #ElEstadoEsResponsable

Firma: Red de Investigadorxs en Genocidio y Política Indígena en Argentina

fotografía: Rumbeando La América

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