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Este 2014, como en los años anteriores, tenemos que recordar los hechos que giraron en torno al asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba en Arroyito -Neuquén- a manos del policía Poblete y por orden directa del gobernador de la provincia por entonces, Jorge Omar Sobisch. Este año, al igual que los anteriores, sentiremos tristeza, dolor, nostalgia y mucha indignación ante tanta impunidad acumulada, arrastrada, mal ávida. Desde esas coordenadas nos situamos inevitablemente después de 7 años, situarnos en la memoria, en el pedido de justicia, en la lucha que no cesa y en la esperanza que se nos hace cuerpo en cada reclamo; todo esto indispensable y necesario.
Estamos una vez más en la calle, como ocurría en el 2007, en una huelga que se legítima como herramienta de clase en estos tiempos de inflación, de techos salariales, de decretos absurdos, de obras sociales sin coberturas adecuadas, de pizarrones y techos que se caen, de instituciones educativas que faltan, etc. Frente a estos reclamos que no cesan, el ejecutivo de esta provincia no da respuesta y recurre como siempre a utilizar argumentos que tienden a descalificar la protesta docente. Quizás, lo absurdo de todo esto, es que debiera ser el mismo Estado quien tendría que garantizar los derechos sin entrar en distinciones más allá de cualquier colisión.

carlos_webHoy, a 7 años del asesinato de nuestro compañero Carlos Fuentealba sigue habiendo tristeza, dolor, nostalgia y mucha indignación porque estamos convencidos que una buena parte de la sociedad neuquina tiene que seguir reflexionando sobre lo ocurrido en Arroyito. Una sociedad que no debería esconder debajo de la alfombra los casos de “gatillo fácil” que ocurren en las barriadas más populares de la ciudad. Y un Estado provincial que debería terminar con esa ominosa costumbre de asesinar y reprimir al “pibe” del barrio, al que “protesta”, al “disidente”, al que “peticiona y reclama”; porque no ha sido solamente Carlos Fuentealba asesinado por las balas del Estado provincial. ¿Cómo hacemos para que se cumpla el “Nunca Más” en tierras del MPN? ¿Cómo? La tarea no parece fácil pero es un camino que desde hace 30 años transita nuestro sindicato Aten. “Nunca Más” otra Teresa, otro Carlos u otro Brian. La vida es y será un valor supremo que siempre debemos defender.
Estamos trabajando en la construcción de espacios por la memoria como un 24 de marzo, un 4 de abril por citar algunas fechas entre otras, importantes y transcendentes. Mientras tanto, ¡No callemos! en esta lucha por Justicia y contra la Impunidad, lejos de las intrigas y las chicanas sin sentido. En palabras de Primo Levi quien remarca que: “Si comprender es imposible, conocer es necesario, porque lo sucedido puede volver a suceder, las conciencias pueden ser seducidas y obnubiladas de nuevo: las nuestras también”. Habrá que seguir construyendo espacios por la memoria tratando de abandonar el culto de la muerte gloriosa, de la muerte épica. No ayuda mucho esto último.
Muchas cosas han pasado desde el 2007, siendo la condena al cabo Poblete la más importante; si, la más importante. Las huelgas por salario continúan. Pero cuando miramos para el pasado, lo que estamos obligados a recordar es que la historia la hacen, la construyen y la sufren, la gente de carne y hueso; los Carlos, las Teresas y Silvias y cientos de laburantes que luchan contra las desigualdades e injusticias de los poderosos. Duele e indigna lo irreparable, para lo cual no hay consuelo posible.
Se sabe que la memoria está hecha de recuerdos propios y ajenos, relatos y experiencias de compañeros y compañeras que en algunas oportunidades se salen a buscar, como va a ocurrir dentro de unas horas en muchos lugares del país. Memoria que debiera fortalecer la rebeldía y la bronca. Memoria hecha consigna en una bandera, en una pancarta. Memoria contra el olvido y la impunidad. Memoria imparable que no se detiene después de 7 años. Resulta irrenunciable. Resulta indispensable. ¡Justicia para Carlos!

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