Esa Mujer

Esa mujer atada a la silla.
Esa mujer quemada con un soplete por el delito de «ser sospechosa de engaño».
Esa mujer condenada por ser linda, joven y por ser mujer.
Esa mujer abusada por su padrastro en silencio junto a su hermana.
Esa mujer nacida en una casa de trabajadores sin trabajo, alcohólicos, con un tío oligofrénico y una mamá que, apenas se llevaron preso a su marido por abusar de su hija,  se lamentaba porque se quedaría sola y las mujeres solas no pueden vivir.
Esa mujer  explotada por los patrones.
Esa mujer que culturalmente construimos como víctima.
Esa mujer victimizada por ser mujer.

No va a haber ningún Walsh para entrevistar a su torturador muchos años más tarde porque se encargaron de desaparecer y matar a todos/as los/as Walsh, ni habrá una marcha pidiendo justicia por ella en San Martín de los Andes. Porque en San Martín de los Andes hay marchas en defensa de las ballenas y en defensa de perros pero no por mujeres vejadas y torturadas por sus parejas (porque esas cosas sólo pasan en Bs. As, no en una aldea turística)

Esa mujer. Esa mujer no será Eva, ni Hebe, ni Cristina…
No saldrá en TV y no tendrá micrófono. Su foto será borroneada para que no se le vean los ojos y no estará su nombre. Esa mujer será anónima.
Esa mujer condenada a vivir con las marcas de la violencia del hombre que decía amarla en su cuerpo.
Esa mujer llena de vida, llena de tiempo, llena de historia.
Esa mujer BASTA.

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