EL PRIVILEGIO DE LA DUDA

Autor: Seba Alegre
A nadie le resulta desconocido el hecho de que la verdad suele correr una suerte de carrera con el tiempo. O a veces en contra de él. Y tal parece que por estos días, la verdad pierde ya no por una cabeza, o por un pescuezo. La verdad está perdiendo por unos cuantos cuerpos. Y no es esto último ningún giro hacia la ironía, aunque ese sentido figurado hijo del hipódromo hoy se transforma en cruda y humana realidad: la verdad pierde por varios cuerpos. Al más prosaico de los sentidos comunes le encanta webmarchahablar de lo exiguas que son las “patas de la mentira”. Pero desde hace un tiempo la verdad es una cosa pequeña e insignificante que a nadie le interesa. Sí: la verdad es una criatura miserable que llora en la soledad un rincón mientras el resto de nuestros compatriotas mira alucinados a la mentira pasear con largos zancos. Entonces entiendo que eso que llaman posverdad y sobre lo cual me gustaría poder adivinar algún procedimiento un tanto más profundo y complejo, no es otra cosa que un tiempo de espera que ya casi nadie advierte.

La pregunta entonces es si a alguien le interesan los tiempos de la verdad. Ni siquiera pregunto si estamos de acuerdo con que nos mientan desacaradamente. Porque la mentira puede desenmascararse. Pero el tiempo no. Un pibe desaparece y hay que esperar una media verdad por meses. Semanas esperaron la verdad sobre los tripulantes de un submarino perdido, hasta recibir un “exactamente” de un ministro que responde a la pregunta “¿Están todos muertos?”. Hasta parece que lo hubieran ensayado: “No Señor Ministro: no diga Usted que esa gente está muerta… Yo lo digo y usted limítese a darme la razón, como siempre ha hecho su espacio político con nuestro monopolio mediático…” Matan a un pibe mapuche por la espalda y aún esa verdad no ha producido ningún responsable. La vicepresidenta y la Ministra de Seguridad hablaron de que “las fuerzas de seguridad deben tener el beneficio de la duda”. En un país en el que la mentira anda en zancos y la verdad se marchita en la espera, la duda ha dejado de ser un beneficio para transformarse en un nuevo privilegio del poder.
Seba Alegre -Viento del Sur-

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