El patio

Autor: Betty Jouve

 

alumnos en el patio de una escuela en el oeste de Neuquén.

alumnos en el patio de una escuela en el oeste de Neuquén.

El patio de mi escuela es pequeño. Cada día es más pequeño porque nos crecen los chicos, pero el edificio no puede crecer más. Es duro y porfiado en cuanto a razones de espacio.
El patio de mi escuela está cubierto por un gran tinglado de chapa para que cuando llueva, se pueda jugar igual allí abajo. Lo cierto es que cuando hace mucho calor en marzo o en diciembre, se nos hace difícil hasta mirarlo.
En el invierno la chapa da frío, pero eso no nos importa, como estamos en movimiento no se siente tanto.
Por sus dimensiones los recreos se hacen por turno. También se hace por turno la clase de educación física. Los profes tienen que esperar con los más pequeños en el salón hasta que termine el recreo de los grandes, y así nadie saldrá lastimado.
Los chicos inundan el patio en el recreo… Allí estamos los maestros cuidando. Dos son los lemas de nuestra cruzada: no corran y no se peguen. Claro que se generan debates en la sala de maestros. ¿Correr a los siete años es intrínsicamente malo? La disquisición filosófica se salda cuando la acción de correr se contextualiza en el aquí y ahora que nos ocupa: el patio.
El otro tema de debate es acerca de si pelota si o pelota no. Llegamos a acuerdos inestables: a veces pelota sí, a veces pelota no. La decisión se toma según los datos del informe climático: si hace más de 33 º no, si sopla viento norte tampoco. En estos últimos días optamos por autorizar patear penales en fila. Así juegan todos y aunque sea una vez patean al improvisado arco.
Los orientamos a jugar a las figuritas. Yo conocí a un niño llamado Miguel, apodado por sus compañeros el peruano, que como no tenía figuritas jugaba con unos cartoncitos blancos que le regalaban en una perfumería de las muestras que sobraban del Paco Rabane.
También ponemos música, a las nenas les gusta el baile. Arman unas coreografías al estilo de Bailando por un sueño. Al vecino eso no le gusta tanto… porque el recreo coincide con la hora de su siesta. Yo lo entiendo y no le guardo rencor, no debe ser fácil tener la casa lindante a la escuela…
Cuando hay acto y vienen los padres, los tíos, los primos y los abuelos a ver al Jonatan, el Kevin y la Nahir que salen disfrazados, la cosa se complica un poco. Algunos se ponen nerviosos y empujan… pero prevalecen las ganas de disfrutar la fiesta… y entonces nos acomodamos.
El patio de mi escuela es pequeño.
Cuando se vacía la escuela porque se van a sus casas, me gusta sentarme un rato a mirarlo. Entonces escucho voces, aunque sé que por el bien de mi carrera docente no debería contarlo.
Quedan por un rato algunos vestigios flotando. Los restos de los cartoncitos que Miguel encuentra cirujeando y le sirven de figuritas. Quedan los gestos de alguna que otra pelea porque los de sexto putearon a las madres de los de séptimo grado. Y todo maestro sabe que esa es la peor afrenta al género humano, hasta una guerra mundial puede desatarse a partir de una puteada a la madre. Quedan los ecos de las risas y los llantos. Quedan pedazos de galletitas molidas, algún caramelo o chicle tirado. De los que compraron en el kiosco de la escuela, así colaboran con la cooperadora y seguimos arreglando la escuela para que sea linda y se estudie mejor. Porque con lo que manda el estado… así que la hacemos entre todos, colabore, ponga su óvalo por favor. Quedan los ecos de mis gritos desgarrados: no se peguen, no corran, no se lastimen. Quedan mis ganas de querer cuidarlos, de querer protegerlos, de querer transformar este patio donde la desigualdad tiene forma de figurita, de alfajor, de útil recién comprado.
El patio de mi escuela no es inocente, no es casual, no es neutral. Y yo estoy aprendiendo a leer sentada en su banco. Apenas si voy deletreando. Ayer leí una frase: “El paraíso de la infancia debe quedar en otro lado.” Estoy convencida que tiene un gran patio de césped y además, grandes arcos. ¿Y mientras tanto? Habrá que seguir remando.

Betty Jouve en
“De guardapolvos y campanas”
https://www.facebook.com/betty.jouve?fref=ts

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>