El Anfiteatro “Gato Negro” también es un espacio público

Autor:  Pablo Javier Frizan
anfiteatro-foto Walter Cuevas-

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Ya es una obviedad decir que las ciudades, incluso aquellas que se encuentran en Europa  y que tanto les gusta citar como ejemplo a algunos gobernantes, poseen espacios públicos que deben ser cuidados por quienes las conducen.  Pero se sabe que, a veces, muchas cosas que son obvias no se las tiene en cuenta por eso mismo. Por ser obvias, ya tan cotidianas, que quedan en el olvido y, lamentablemente, en ocasiones intencionalmente.

Este es el caso de la ciudad de Neuquén, donde sobran varios ejemplos, muchos de ellos relacionados a su historia, a su cultura, a su identidad. Me quiero detener en el Anfiteatro Gato Negro del Parque Central.

Vale recordar para aquellos que ya lo hayan olvidado o recién se enteran al leer estas líneas, que el pasado 22 de abril de 2012, el Municipio destruyó y tapó el Anfiteatro con el objetivo de abrir la calle, uniendo San Luis e Yrigoyen, y ampliar el espacio para 500 estacionamientos. Si bien esto fue negado por el intendente Horacio Rodolfo Quiroga y funcionarios de su gabinete ante la polémica suscitada por la inconsulta medida que violaba ordenanzas y hasta un decreto provincial, la obra fue anunciada por el propio mandatario el 10 de enero de ese mismo año. Basta con leer las crónicas periodísticas del día siguiente o ingresar al canal de Youtube de pechiintendente para corroborarlo.

Un grupo de vecinos y de artistas autoconvocados fue al lugar con el fin de destaparlo. El primer día rescataron de los escombros un gatito negro. El premio Nobel de la paz Adolfo Pérez Esquivel estuvo presente el día que se sacó el último escombro.  Se realizaron 13 festivales multidisciplinarios. Se escribieron en el Concejo Deliberante dos comunicados solicitando al Ejecutivo a restaurar el anfiteatro. Y, a pesar de ello, el Municipio lo tapó una vez más. Y una vez más fue destapado, ya ahora con una ordenanza que instaba a la restauración, limpieza y mantenimiento.

 Volvamos al presente. Hoy el Anfiteatro parece no figurar en la lista de espacios públicos de la actual gestión. Más allá que en parte se cumplió con la Ordenanza N°12671, no se lo ha sostenido en el tiempo. El Anfiteatro no es limpiado ni es afectado a tareas de mantenimiento. Con tan sólo recorrer el Parque Central uno se da cuenta que lugar no se limpia. Se esquiva directamente. Esto se evidenció en los medios cuando se desalojó a gente en situación de calle con el viejo método “Che, no me gustas, ándate que me afeas la ciudad”.

Es claro. Si un lugar está sucio y se encuentra deteriorado, es porque alguien o ensució o con el tiempo se rompió, por “causas naturales” o por terceros, pero si el lugar sigue sucio y sigue deteriorado, es porque  quien lo tiene que limpiar y quien lo tiene que mantener, no lo hace. Siendo un espacio público, ¿adivinen de quién es la responsabilidad de hacerlo?. Sí, de la Municipalidad.

Durante los dos destapes, desde el Ejecutivo tiraban la muletilla de que no se usaba. Cabe preguntarse dónde quedaron esas fechas donde se utilizó en el Neuquén Cultural. Y este tema me lleva a lo último que quería comentar. Hoy, en declaraciones radiales de diversos funcionarios vinculados al Área de Cultural se anunció que el próximo domingo  18 de enero se va a realizar en el Arco Romano el lanzamiento de la edición N° 16 del Neuquén Cultural. Nuevamente, el Municipio parece haberse olvidado que existe el Anfiteatro y lo excluyó de la grilla de actividades.

Afortunadamente, hay quienes desde 2012 a la fecha, vienen coordinando actividades para toda la ciudadanía, ya casi un total de 200 eventos. Quienes  hoy defendemos este sector nombrado por ordenanza N°13033 “Gato Negro” (resta ponerle la placa nomás), debemos hacer las actividades en condiciones poco óptimas. No hay baños públicos en la zona y debemos limpiar todo el sector y ver de dónde sacar electricidad puesto que las cajas de luz que había cerca desaparecieron misteriosamente durante el tiempo que demandó la refacción. No tenemos la obligación ni la responsabilidad de hacer cosas. Pero las hacemos porque somos coherentes con nuestra defensa de los espacios públicos y nuestro reclamo por políticas culturales.

Si a esto le sumamos que en 2013, se pidió a la Mesa ejecutiva del Consejo para el Desarrollo de las Artes un presupuesto para realizar actividades durante en Neuquén Cultural (dos fines de semana para la Municipalidad, dos fines de semana para los artistas), y ese pedido no fue incorporado en el presupuesto ni el Anfiteatro utilizado por la Municipalidad, es más que obvio como se lo ha decidido ignorar.

Señor intendente, el Anfiteatro, le guste o no, es también un espacio público. Deje a un lado el malestar que le pueda provocar el no haber logrado abrir la calle, asuma esta derrota política si se quiere con dignidad, y, en un gesto de grandeza, empiece a ponerlo en valor tal como contempla la ordenanza.

Y así, tal vez, se evite que el Anfiteatro no se vuelva una Torre Talero más en la ciudad, a la que también debería cuidar, refaccionar y mantener, ya que estamos.

Pablo Javier Frizan  DNI 27.745.528 (Neuquén capital)

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