Educación en tiempos de pandemia. La negación de la crisis.


El 2020 ha empezado fuerte. Un meme que anda circulando las redes creo que expresa lo que muches de nosotres sentimos ante este, aunque no se quiera creer, inicio de año….recién llevamos cuatro meses. El meme decía así: “El 2020 es un año bisiesto único: tuvo 29 días en Febrero, 300 días en Marzo, 5 años en Abril y todavía falta el siglo de Mayo”. Y no cuenta lo que fue enero, que se hizo largo, aunque ya nadie lo recuerda. Una cosa podemos deducir de este sentir generalizado que tenemos como sociedad, la percepción del tiempo ha sido modificada bruscamente. Esto responde a diferentes situaciones que estamos viviendo. Haré un repaso, por favor, acompáñenme:
A comienzos de año un virus nuevo apareció en China, lejos en el tiempo y en el espacio. Sin embargo empezaron a dispararse alertas y los medios de comunicación tuvieron, como siempre en estos casos, tema para un tiempo. Se miraba la evolución y se criticaba al gobierno Chino. Por ese entonces, en Argentina, estábamos esperando que iniciara el año para ver si la economía repuntaba a partir de algún asombroso milagro. El escenario era preocupante. La deuda con el FMI era impagable, un secreto a voces. El Fondo Monetario Internacional estaba variando su política de endurecimiento al reconocimiento que Argentina necesitaba un re-financiamiento. Si somos suspicaces, podemos pensar que el FMI estaba medio complicado con la Argentina, ya que la deuda que este país mantiene con dicho organismo equivalía al 60% del capital disponible para créditos, y habían sido otorgados pasando por alto abiertamente el propio reglamento del FMI. No me meteré en los detalles. En fin, la situación era que todas estábamos esperando un año muy complejo con recesión, y “rezábamos” para que no se estrellara el barco con el iceberg, para usar una metáfora que estuvo de moda. Rezábamos porque muchas considerábamos que solo un milagro podía hacer que eso no sucediera, aunque había quienes eran algo más optimistas.
Paralelamente en el mundo los números no estaban funcionando. La “guerra comercial” entre China y EE.UU, las diferencias dentro de la OPEP sobre el valor del petróleo, la deuda impagable de algunos países denominados “emergentes”, sumado a la ola de protestas que se venía extendiendo en diferentes países del mundo desde 2019, hacían prever un escenario incierto. Ese ánimo se mostraba en la Bolsa de Valores, lugar en el que las compras y las ventas de acciones y bonos no tiene absolutamente nada de racional. Las motivaciones son el miedo y la especulación. El escenario de incertidumbre global generaba cierta inestabilidad en la Bolsa de Valores, termómetro de la economía mundial. Se esperaba en cualquier momento una caída. Nadie sabía por dónde iba a estallar la burbuja pero nadie dudaba que estallaría. Se esperaba que no llegara a los niveles del 2008, que más bien pudiera saltarse como en el 2012.

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