Editorial

En las anteriores editoriales de Viento del Sur hemos planteado y sosteniendo la idea de que nuestro accionar como organización se corresponde con un modelo de sindicato que en sus 29 años de historia, puede definirse como democrático, con fuertes debates políticos, independiente del Estado, del gobierno y de los partidos políticos y, por sobre todas las cosas, inflexible en el respeto de las decisiones de las mayorías; de las bases como se suele decir comúnmente.

Hoy en día, y desde principio de este año 2011, cada una de estas definiciones están en clara controversia, no con la teoría, sino con los hechos cotidianos que se suceden desde al menos, el 4 de marzo, fecha en la que comienzan a regir definiciones unilaterales que no se reconocen como parte de la propia historia ni son legitimadas desde la tradición de ATEN. De este modo se echa por tierra, con llamativo pero no inocente desconocimiento e irresponsabilidad, una construcción colectiva en la que participamos todos los trabajadores de la educación. Una construcción de la que todos hemos sido parte, con errores y aciertos, pero siempre con la clara certeza que se recorría el camino que de conjunto se definía y sostenía.

En el nuevo modelo sindical que se procura instalar, no sólo se pretende resignificar el concepto de mayoría, el de legitimidad de las asambleas y el de pertenencia a las centrales sindicales (CTA en el caso de ATEN), sino que se avanzó en la deconstrucción, a veces en sigilo, otras a viva voz, de cuestiones más profundas, que son de hecho los cimientos sobre los que se fundó nuestra organización sindical. En este sentido, ATEN nunca se ha caracterizado por ser ni pretender ser un socio del Estado ni del gobierno de turno.

Como organización siempre entendimos que no somos parte del Estado, sino que es a él a quien le reclamamos políticas educativas con participación de las bases, igualdad de derechos, inversión en infraestructura, equipamiento, condiciones laborales y salarios dignos, entre otras cuestiones necesarias y urgentes. Pero hoy en día y desde hace unos meses nos hallamos con una conducción provincial (FUS), que avanza con acuerdos inconsultos con el gobierno provincial. Nos parece que subordinar a toda una organización sindical a la estrategia de construcción de poder partidario, es cambiar el paradigma bajo el que construimos ATEN a lo largo de casi 30 años de existencia. Si esto ocurriera sería, sin lugar a dudas, por la irresponsabilidad de quienes intentan desconocer la historia y tradición de nuestro sindicato pero también por la incapacidad del colectivo de reaccionar ante este fenómeno que por momentos se invisibiliza.

Y en este contexto, algunos con mayor responsabilidad dirigencial y otros con su dignidad como base, no pueden hacer silencio y girar la mirada sin convertirse en cómplices de este intento unilateral de cambio de paradigma, lógica y tradición.

Viento del Sur ha vuelto a salir en un formato diferente al que estaba acostumbrado y sin pedir permiso para lo que queremos publicar y decir. Somos un conjunto de compañeras y compañeros de ATEN que sentíamos la necesidad de juntarnos en torno a una propuesta de trabajo concreto y así lo estamos haciendo. Como lo señaláramos en el 2009 cuando esta revista salía por primera vez, pretendemos que Viento del Sur tenga una intervención política y cultural crítica como así también, surjan desde aquí propuesta pedagógicas que sean debatidas y discutidas por los lectores. Que estas páginas, y las que vendrán a lo largo del año 2012, sean de utilidad para los compañeros y compañeras trabajadores de la educación y lectores en general que día a día defienden la escuela pública.

Y que el año próximo miles y miles salgamos a la calle con nuestros reclamos y denuncias bajo el brazo que nunca pierden vigencia, lejos pero muy lejos de las mezquindades y oportunismos, y por sobre todo, transitando un sinuoso pero ineludible camino, en la búsqueda de Juicio y Castigo a los responsables políticos e intelectuales de nuestro compañero Carlos Fuentealba. A pelearla hasta el final, lejos de cualquier claudicación. No nos queda otra.

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