Editorial

Cuando planteamos, en la editorial anterior de diciembre del año pasado, que el comienzo del 2012 nos debía encontrar en las calles con nuestros reclamos, en la búsqueda de Juicio y Castigo lejos de oportunismos y mezquindades, teníamos como expectativa que el quinto aniversario del asesinato de nuestro compañeros Carlos Fuentealba fuera una oportunidad para retomar el camino del debate y la unidad contra el estado-partido que busca disciplinarnos desde hace años.
Esto en parte se cumplió, al menos desde los compañeros que más allá de cualquier posición sobre la situación interna del sindicato, masivamente salimos a marchar este 4 de abril a reclamar justicia.

En otro plano, la conducción provincial y algunas seccionales continúa sin avanzar en acuerdos mínimos, y todo se piensa en función de internas y no del interés de los compañeros. La pérdida en aten de un mecanismo legítimo para tomar decisiones es paralizante y destructiva para la organización. Tampoco nos parece que haya salida en una estructura paralela; la burda copia del plenario de secretarios generales o las medidas por seccional fracturan y alejan a los compañeros de nuestra organización sindical como ha quedado evidenciado a lo largo del 2011.

En este sentido, tal vez hoy más que nunca, tengamos que bucear en las mejores experiencias de los trabajadores/as para comprender cuáles son los temas importantes en la vida y la conciencia de los compañeros, y cuáles los coyunturales. Por eso en este número compartimos parte del proceso del Choconazo, reivindicamos la lucha por los juicios contra la dictadura y valoramos a cada compañero que da cuenta de la tragedia, para lograr justicia; justicia que debe ser un principio irrenunciable dentro del sistema democrático.

La historia nos muestra que todas las grandes luchas han sido producto no solo de las condiciones objetivas, sino que también entre los trabajadores/as se construye una subjetividad que permite ser y sentirse parte de un colectivo en el que cada uno confía y en el que prevalecen las decisiones democráticas. Algunos, en los últimos años han bastardeado la voluntad de las asambleas intentando imponer posiciones minoritarias (muchas veces partidarias) y otros, como la actual conducción provincial, directamente desconocen los principios que dieron origen al sindicato para imponer una posición de seguidísimo al gobierno nacional y al MPN que gobierna la provincia desde hace 50 años.

Para finalizar, entendemos que no tenemos muchas opciones; o los trabajadores/as de la educación retomamos el camino de la participación con independencia del Estado, del gobierno y de todos los partidos políticos, o quedaremos atrapados en los términos en los que siempre el MPN quiso poner a los conflictos y el debate educativo, del mismo modo que lo hace el gobierno nacional y la oposición. O se acuerda en todo o se es parte del enemigo.

Siguiendo esa lógica se debilita a ATEN, se pierde capacidad de representar los intereses del conjunto de los trabajadores de la educación y nos coloca en el camino de acumulación de poder de los sindicatos partidarios que sueñan con un diputado/a o con ser parte de la conducción del partido y del gobierno. Esa forma de pensar llevo a la CGT a convalidar el saqueo del menemismo en los 90, o peor aún, que algunos burócratas sindicales entregaran compañeros en la dictadura militar.

Además de saldar estos debates debemos, sin perder de vista la defensa de la escuela pública y las condiciones de trabajo, impulsar una pedagogía contestataria ante el poder hegemónico. Y por supuesto, continuar exigiendo Juicio y Castigo para los que dieron la orden de reprimir y asesinar el 4 de abril de 2007. 

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