A 17 AÑOS DE LA DESAPARICIÓN DE SERGIO ÁVALOS: UNA LARGA LUCHA CONTRA EL PODER

Con un breve recorrido de estos 17 años de lucha podemos dar cuenta quién de organiza y garantiza Impunidad…

Desde las primeras horas de la desaparición de Sergio, diferentes instituciones del Estado Neuquino no dudaron en confluir en el encubrimiento y allanar el camino a los responsables. La fiscal de la causa llevó adelante esa tarea durante diez años y aplicó cada una de las recetas para intentar perpetuar la impunidad. El poder ejecutivo, responsable

máximo de las fuerzas policiales, no dudó en ser parte para acallar y encubrir.

Cuando en Argentina hablamos de desaparición de personas inmediatamente nos remitimos a los/as 30.000 compañeros/as desaparecidos/as que dejó como saldo la última dictadura genocida. Sin embargo, la continuidad del aparato represivo nos obliga a la tarea de exigir también la aparición con vida de los/as desaparecidos/as en Democracia.

La desaparición de Sergio Daniel Ávalos y la impunidad de estos 17 años nos permite entender que es el Estado, a través de sus fuerzas represivas y de seguridad, el único capaz de desaparecer a una persona. Suprimiendo sus rastros, silenciando testigos, borrando cámaras de seguridad, fraguando investigaciones judiciales, ignorando los reclamos de justicia y consolidando la garantía de impunidad a los responsables.

Sergio Daniel Ávalos desapareció el 14 de Junio del 2003, fue visto por última vez en el Boliche El Fuerte – “Las Palmas” de Neuquén Capital. Hijo de una familia humilde de Picún Leufú, logró una beca estudiantil en los albergues de la Universidad Nacional del Comahue. Salió esa noche con sus compañeros de estudio y nunca más se supo de él.

La seguridad del local bailable estaba a cargo de personal del ejército argentino, policía provincial y ex militares pinochetistas. La misma seguridad que fue sospechada de la desaparición de Sergio, fue la encargada de “buscar” pruebas que diesen un indicio sobre lo que ocurrió esa noche.

La desaparición de Sergio Ávalos demuestra que si se trata de encubrir no tienen escollos diferentes estamentos del Poder. Tanto desde el Gobierno Provincial, el Poder Judicial, la Intendencia, las autoridades de la Universidad Nacional del Comahue y hasta la legislatura provincial, generaron silencios u obstáculos sobre el caso en pos de cubrir las espaldas de los responsables políticos, jurídicos y materiales para que nada se sepa.

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