Warning: sprintf(): Too few arguments in /home/revistaviento/public_html/wp-content/themes/magazine-7/lib/breadcrumb-trail/inc/breadcrumbs.php on line 254

¿Cómo alfabetizamos hoy en nuestras escuelas?

En San Martín de los Andes, venimos trabajando hace tres años, desde un proyecto de Extensión del IFD Nº 3, en un espacio de formación docente y discusión política pedagógica de las prácticas de alfabetización inicial.


Desde el equipo de coordinación constituido por diez docentes del IFD Nº 3 de diversas áreas disciplinares sostenemos como principios:

  • la valoración y dignificación de la tarea cotidiana de maestros y maestras en las aulas.
  • la necesidad de discusiones políticas en relación a las propuestas pedagógicas en las aulas.
  • la recuperación del protagonismo en la praxis docente, el que se pretende desdibujar con lineamientos verticalistas de “expertos”.
  • la importancia de los grupos y equipos de trabajo.
  • la crítica y visibilización de la teoría del déficit  que aún atraviesa nuestra mirada docente condenando alumnos/as, familias, cuando no existen responsabilidades gubernamentales en la discusión de políticas de enseñanza y aprendizaje.
  • la convicción de que NO es lo mismo el trabajo con una u otra metodología en términos de experiencias de aprendizaje de niños/as y de los/as propios/as docentes.

Por ello compartimos con ustedes, las voces de dos maestras que participan en el taller y una profesora, parte del equipo de coordinación.
Textos Reales. Lugar: Biblioteca 9 De Julio

  1. “ El aprendizaje: una actividad social”

Después de varios años de trabajar en 3er. Ciclo se me presentó el desafío  de trabajar el 1º grado. Ante este complejo pero gratificante compromiso me surgieron varios  interrogantes ¿ como se enseña hoy a leer y escribir? y ¿cómo se aprende a leer y escribir?. Por esta razón, decidí participar del taller de alfabetización del IFD para estudiar, reflexionar, conocer herramientas, estrategias, experiencias y capacidades que me ayuden a enseñar en 1º , que me ayuden a crear  situaciones de enseñanza-aprendizaje de manera reflexiva, con el fin de iniciar a futuros lectores y escritores críticos y competentes.
¿Cómo enseñamos hoy en primer grado? ¿Cómo aprenden los niños/as a leer y escribir?. En los distintos encuentros he podido revisar la idea de la lengua escrita  como proceso,  de la lectura como construcción de significados y la importancia  de trabajar con textos reales: cuentos, periódicos, propagandas, cartas.
En los distintos encuentros y gracias a los aportes de diferentes autores como así también de experiencias de cada una de las integrantes del grupo he podido revisar la idea de la enseñanza directa de letras, silabas, palabras y oraciones aisladas, la que  impide a los niños construir el conocimiento de nuestro alfabeto ya que solo se centra en la decodificación de palabras descontextualizadas y sin sentido.
Trabajar con soportes o informantes como por ejemplo: la banda del abecedario acompañado de imágenes que hagan referencia a las letras (ejemplo: una W y el dibujo de un niño llamado Walter), condiciona y confunde a los niños  por ejemplo, me ha pasado que por  lo de la letra W  los nenes/as  suelen decir : «ya sé cual es esa letra la W de NENE» Y en realidad todas sabemos que nene no tiene ninguna w, pero su interpretación es correcta.. si está mirando el dibujito!!.
He podido poner en práctica de que los  niños son capaces de aprender sin simplificaciones el complejo sistema de escritura que tenemos, Con esto no quiero negar la importancia de brindarle al niño/a la información necesaria acerca del sistema de escritura( por ejemplo, si no saben hacer una letra se les puede mostrar como es), utilizar la escritura de textos de circulación social y como medio de comunicación ayudara al niño/a a aprender a leer y a escribir ya que a “leer se aprende leyendo y a escribir escribiendo, leyendo a su manera, es decir tratando de construir la significación de un texto a partir de coordinar múltiples datos. Lo mismo ocurre con la escritura, es decir plasmando sobre el papel lo que ellos piensan y saben acerca del sistema de escritura. Son sus propios escritos los que muchas veces les presentan problemas que constituyen desafíos que los impulsan a avanzar creando hipótesis originales acerca del sistema de escritura.
Otra de las herramientas que me brindo el taller es la importancia de  tener siempre como referencia una unidad con significado, a partir del cual se inicie el trabajo. Por ejemplo una experiencia que me dio grandes resultados fue escribir una receta de bombones, donde tenían que hacer una lista con los ingredientes para la receta y los procesos de elaboración de la misma. Al escribir las palabras tenían que pensar las partes que componen dichas palabras. Esta actividad llevo a los niños a buscar semejanzas y diferencias entre las palabras o encuentren índices ( “comienza como la de mi nombre ““termina como receta” etc.), esto les ha permitido ir descubriendo las características del sistema de escritura.
La importancia del objetivo de  alfabetizar esta puesto en enseñar a leer y a escribir y que la lectura y escritura los ayude a pensar, que los acerque a lo que esta lejos, y que los aleje de ellos y permitirles verse reflejado en el papel, objetivar lo que les pasa y lo que sienten.
Para concluir, recuerdo haber leído en los aportes bibliográficos lo dicho por Emilia Ferreiro:
«Además de la mano que hace trazados con el lápiz, del ojo que discrimina formas, y de la boca que emite sonidos,  hay un sujeto que piensa ,  que siente y que desea comunicarse en una sociedad para formar parte de ella y construirla de acuerdo a sus necesidades”.
Quiero destacar también una frase de María Inés Farias, una de las coordinadoras del taller por el IFD 3, quien me acompaña para mi trabajo del aula y que he tomado como referente en cada una de mis practicas:  la importancia de “promover la toma de la palabra desde el primer día,  la escritura compartida en el pizarrón o si invito a escribir una nota… estaré participando en la formación de sujetos que pregunten y exijan respuestas, que disfruten y promuevan a la construcción de un mundo mas bello y mas justo”.
                           Mariela Gómez, Maestra de 1ºgrado, Esc Nº 5. San Martín de los Andes.

2. Cada vez que me pienso…
¿Cómo me pienso en el mundo? ¿cómo siento el mundo? ¿cómo estoy construyendo esa realidad que me atraviesa?¿qué valor, qué función tiene mi tarea de educadora?¿qué pienso sobre el otro/a? Cómo lo siento, lo pienso, lo construyo?
Cada vez que entro a la escuela, al aula, que preparo mis clases, una catarata de preguntas me aparece, y me hace sentir  certezas e  `incertezas`. Quiero equivocarme lo menos posible, quiero no equivocarme, sabiendo que tuve presente, al menos presente,  lo que debía considerar. Es un juego tramposo porque las  equivocaciones,  los errores  nos acompañan queramos o no. No preguntan, se instalan y nos acechan…  jugarle una pulseada todos los días es entonces el verdadero desafío.
Entonces, a quién le juego la pulseada?
Se la juego todos los días a los medios que estereotipan, que han reservado un lugar perversamente privilegiado a la niñez de nuestros niños y niñas cuando intentan convencer que la niñez es cosa no deseable  que el objeto de deseo es ese mundo mercantilizado  que cosifica humanidad.
Se la juego a las políticas  que intentan silenciar las voces que dicen lo que sienten, lo que piensan y las tapan con otras voces que fueron validadas nuevamente para cosificar humanidad.
Se la juego todos los días a mis niños y niñas cuando “pongo en tensión” sus propias historias, cargadas de vivencias, no siempre vivibles, injustas, pero también bellas, dulces, ingenuas. Hacer sonar esas voces es la pulseada más difícil de sostener… niños y niñas encuentran el espacio para decir (uno de los lugares más importantes que debe proteger nuestras escuelas) y con lo dicho tengo la responsabilidad de hacer algo… o no es esa la idea, el objetivo más fundante de nuestras prácticas?
Pero lo más interesante del juego es que no estoy sola, siento el sostén de muchos compañeros y compañeras con los  que miramos y pensamos juntos (esto que tanto insistimos para nuestros chicos y chicas: trabajen juntos! pensálo y resolvé con tu compañero/a). Con los que intentamos desentrañar nuestras propias vivencias escolarizadas y las vivencias como educadores/as. Con los que creemos al otro/a.
Y porque creemos en el otro, estamos seguros/as que el otro sabe, siente, piensa, tiene para decir, y otorgamos el  espacio para asegurar que se sienta parte, que construyan su lugar en el mundo. Y miramos, de la manera más cuidadosa posible (tratando de no cometer errores en esta lectura) cómo  van construyendo ese lugar. Miramos intentando rescatar aciertos, miramos para pensarlos mejor, para acercarnos, para mejorarnos.
Miramos porque somos inquietos, curiosos, porque no nos conformamos, porque queremos más, porque sabemos que podemos más… más ideas, más voces, más compromisos, más solidaridad, más respeto, más autonomía, más responsabilidad, más ganas, más compañerismo, más alegría, más saberes nuestros… apropiados por nosotros, no por otros. Porque somos parte de este “mundo inacabado” en el que cada uno/a contribuye con su palabra y su acción.
Valeria Frascarelli, Maestra de 1ºgrado. Escuela Nº 86. San Martín de los Andes.

3. Leer el mundo, pero, ¿cómo?, ¿por dónde empezamos?, y otras cuestiones.
“El aprendizaje del maestro no termina con su titulación. Es indispensable que siga teniendo ganas de aprender y curiosidad por saber de qué manera pasan las cosas en su salón, que se anime a probar cosas sin tener estereotipos como referencia. Si el maestro se atreve y tiene argumentos para decir por qué es interesante proponer una actividad, si la puede fundamentar mínimamente en términos de su práctica y del aprendizaje que quiere conducir, si pasa eso, empiezan a pasar otras cosas” (Emilia Ferreiro,Cultura escrita y educación. México: Fondo de Cultura Económica., 1999, p.180).
La experiencia que hoy comparto con ustedes tiene mucho que ver con lo que plantea Emilia Ferreiro: soy profesora de Historia en el nivel secundario, y, en el nivel terciario trabajo en la cátedra Didáctica de las Ciencias Sociales, en definitiva soy docente, pero con la particularidad de que sin transitar el nivel primario, enseño a maestros/as cómo trabajar en Ciencias Sociales. Aquí está mi preocupación y mi curiosidad, ¿cómo es la escuela primaria? ¿cómo enseñar a maestros/as sin haber sido nunca parte de ese universo, sin transitar sus aulas?
Intenté acercarme de muchas maneras a la escuela primaria, pero, fue hace dos años que comencé a participar de un espacio generado en el IFD Nº 3, que trabajaba con la cuestión de la alfabetización en el primer ciclo. Primero fui alumna del taller, luego pasé a formar parte del equipo y comencé a pensar las Ciencias Sociales y su enseñanza desde una perspectiva completamente nueva para mí: teniendo en cuenta lo que implica alfabetizar desde todas las áreas del conocimiento. Me sentía más cerca de ese universo, comenzaba a entender un poquito más de que se trataba, me empezaban a pasar cosas…
Cristina
Todo comenzó una mañana, en la que Cristina (quien había sido alumna mía en el profesorado,  ya era una maestra con título y estaba haciendo una suplencia por cambio de funciones), se acercó a compartir una preocupación: “sé que trabajar el tiempo y el espacio en sociales en el primer ciclo es una cuestión muy compleja. No me gusta mucho lo que estoy viendo y haciendo en la escuela, se qué hay que buscar otro camino… “-dijo. La charla fue larga, y sus preocupaciones, más las mías, eran muchas y variadas. Todo terminó en la idea de compartir sus clases de sociales, comenzar a acompañarnos, aprender una de la otra, planificar juntas, poner en práctica ideas nuevas. Desde el mes de junio, estamos compartiendo el espacio de sociales en su salón de clases. De eso quisiera hablarles.
Los mapas y el rulo: El tiempo y el espacio.
Después de presentarme ante los niños/as, comenzamos a poner en práctica algunas ideas. ¿Argentina fue siempre cómo hoy la conocemos? ¿Los países, cómo las personas, tienen historia? Así empezó todo con preguntas, con mapas murales de Argentina, de América, el planisferio, y otros que representaban al territorio en distintos momentos históricos. Los niños/as comparaban, sus pequeños mapas con los grandes, buscaban encontrar formas comunes, establecían relaciones entre los mapas y las pistas que tenían, etc. Llegaron a la conclusión de que no fue siempre como hoy, y que los países tienen su historia. Fue en este punto en el que nos propusimos intentar reconstruir parte de esa historia. Para ello hicimos una espiral del tiempo, o cómo ellos/as lo llamaron: el “rulo”. Tomamos decisiones sobre qué trabajaríamos y cómo, para poder instalar la idea de lo que es un proceso histórico:
Utilizamos una periodización que señalaba cuatro etapas: América y sus primeros habitantes, la llegada de los españoles a América, las revoluciones por la libertad, Argentina es un país. Trabajamos con conceptos claves para cada una de esas etapas, como por ejemplo, cazadores, recolectores, productores, conquista, metales preciosos, San Martín, Belgrano, Revolución.
Los niños/as atendían a las explicaciones, completaban sus rulos, opinaban, preguntaban, leían y escribían, porque nos preocupaba mucho que pudieran tener producciones escritas propias en Ciencias Sociales.
Seguimos trabajando con imágenes de la época colonial, buscando que fueran de calidad, utilizamos acuarelas del siglo XVII y XVIII, para poder ver cómo era la vida en la época, en las ciudades y en las zonas rurales. Aquí incorporamos textos, que hablaban de la vida en el campo y la ciudad para complementar lo que leían en las imágenes.  Armaron cuadros comparativos, y comenzaron a ver cómo se relacionaban el campo y la ciudad, nos acercábamos a los circuitos productivos, pero en la época de las Provincias Unidas del Río de la Plata. También trabajamos con las desigualdades sociales, los grupos privilegiados y no privilegiados, los conflictos sociales, tanto en la actualidad como en otras épocas.
La experiencia continúa en tercer grado. Pudimos compartirla con las maestras y los alumnos/as de la cátedra que dicto en el profesorado de formación docente,  en el marco del taller de alfabetización. También la trabajamos en el aula intentando descubrir en la experiencia a los autores que habíamos leído, para poder recuperar la relación que existe entre la teoría y la práctica. Por esto elegí comenzar con la frase de Emilia Ferreiro:  “Si el maestro se atreve y tiene argumentos para decir por qué es interesante proponer una actividad, si la puede fundamentar mínimamente en términos de su práctica y del aprendizaje que quiere conducir, si pasa eso, empiezan a pasar otras cosas…”
Estoy convencida de que para que pasen cosas, de las que tanto necesitamos en las escuelas, tenemos que compartir preocupaciones, saberes y haceres, con los pies en las aulas, es una de las mejores maneras que conozco de poder leer el mundo.
            Yanina Cid. Profesora de Historia. IFD N° 3 San Martín de los Andes

Equipo de coordinación del Taller de Alfabetización IFD Nº 3: Adriana Hibbert, Silvia Kuasñosky, Pelusa Mora, Leandro Uteda, Gonzalo Martínez, María Inés Farías, Tamara Padrón, Yanina Cid, Fernanda García Belardi y Stella Maris Lamela.

1 thought on “¿Cómo alfabetizamos hoy en nuestras escuelas?

  1. ¿Cómo alfabetizamos hoy en nuestras escuelas?
    Que lindo leer lo que cuentan … cómo hacer para que esta experiencia sea un recorrido de todos quienes se estan formando par enseñar en nuestras escuelas…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.